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Mucho antes del descubrimiento del Continente Americano, el cacao ya era cultivado por los Indígenas, desde México hasta Brasil, es una de las riquezas naturales de nuestro Continente que ha contribuido a enriquecer, la lista de productos alimenticios del mundo. El cacao es el fruto de un pequeño árbol Indígena llamado Cacautero, los Aztecas llamaban al cacao Cacahuatle y a la bebida que preparaban con él chocolatl compuesto de la palabra mexica "atl", que significa agua y "choco" que es el ruido que hace el líquido cuando se bate con el molinillo. Este fué el origen del nombre Chocolate.
El cacao debido a sus principales funciones entre los mexicanos fué considerado como una de las mayores riquezas, ya que no sólo era la base para preparar diferentes alimentos y bebidas, sino que la semilla de las bayas las utilizaban como moneda, también sabemos que los Indígenas empleaban la grasa del cacao con fines curativos y en la perfumería para la confección de pomadas y cosméticos.

Los antepasados Aztecas atribuían el cacao al origen divino. Una de sus
leyendas explica que en los alrededores de Tula, vivía Quetzalcoatl, Dios
bueno y sabio que había traido consigo las semillas del cacahualcahuitl, para
que los hombres contaran con un manjar que los mismos hijos del sol apreciaban.
El magnífico jardín en que florecía el cacahutero servía a Quetzalcoatl para
enseñar a sus discípulos la agricultura, astronomía, artes y medicina, esto
le dió gran fama y aprecio entre todas las poblaciones. Existía sin embargo
un Dios del Mal, representado por Tezcatlipoca, que envidiando a Quetzalcoatl
le dió una bebida embriagante asegurandole que le aliviaría el corazón y lo
rejuvenecería, el buen Dios aceptó beberla y por su efecto perdió la
conciencia, al volver en sí, se sintió profundamente apenado por su proceder,
ya que había pecado de vanidad, Quetzalcoatl quemó su casa y enterró todas sus
pertenencias destruyendo así parte de su obra e inició una marcha hacia el
horizonte, llegando hasta el mar donde se hundió en las profundidades, creando
así el dia y la noche, su recuerdo se vio fortalecido por el gran regalo que
dío a su pueblo
"el cacao"...
